El Silencio sin futuro
Rubén: ¿Podría resumir la enseñanza en una sola oración?
Krishnamurti: Intente sin esfuerzo ir viviendo con la muerte en el silencio sin futuro.
Rubén: Suena absurdo. Quiero entender esa oración: “Morir en silencio sin futuro”. Pienso que sería mejor decir: “Intente sin esfuerzo vivir en paz en el silencio sin futuro”.
Krishnamurti: No. La muerte es el fin de todo lo que usted teme perder: sus apegos, su memoria, sus amigos, su prestigio. Todo eso que es el contenido de su conciencia ¿Puede usted librarse de eso ahora mismo, ahora que es joven y saludable, y no tener que esperar cincuenta años para que se derrumbe por sí solo?

Su cerebro ha sido como es por el último millón de años.¿Por cuánto tiempo será así?¿Se irá usted a la cama esta noche con ese cerebro suyo como siempre ha sido?¿Hábito, dolor, enojo, etc.?
Rubén: No estaría aquí si quisiera irme a la cama con este cerebro como está. ¿Sería usted capaz de facilitar la experiencia de aquello, que puede transformar mi cerebro y mi vida?
Krishnamurti: Si fuera tan estúpido como para facilitarlo, entonces todo lo que digo se volvería una teoría o una técnica, como tantas otras.
Tiene que hacerlo por usted mismo.
Ascienda a la cumbre y observe, ¿o prefiere usted irse a dormir y rogarme que le describa la cumbre? ¿Quedaría usted satisfecho con mi descripción? Entonces usted no tiene substancia. Entonces usted es un ser humano de segunda mano.
Jiddu Krishnamurti telling a joke…
“There are three monks, who had been sitting in deep meditation for many years amidst the Himalayan snow peaks, never speaking a word, in utter silence. One morning, one of the three suddenly speaks up and says, ‘What a lovely morning this is.’ And he falls silent again. Five years of silence pass, when all at once the second monk speaks up and says, ‘But we could do with some rain.’ There is silence among them for another five years, when suddenly the third monk says, ‘Why can’t you two stop chattering?”
http://www.katinkahesselink.net/kr/jokes.html
Cuando el tiempo se comparte, se siente un estado de belleza que no necesitas buscar dentro, fuera, se muestra naturalmente, es soltarse de lo viejo, es entrar en lo nuevo,
escribirlo es compartir, una llamada.
La naturaleza está abierta a compartir desde la naturalidad en estar manifestándose a cada instante, que belleza de soledad sin soledad,
juntos cambiamos en unidad
Si es el silencio dueño de mi tiempo entonces seré el maestro de mi mente…
El tema de estas citas no es el silencio, ni la belleza, es el tomar a la muerte como compañera, como consejera. La lucidez que le da la muerte al moribundo, que sabe que nada de lo que coleccionó, ni objetos, ni recuerdos, ni pensamientos, cuenta ya, que sabe que toda la belleza que vió, todo el amor que recibió todas las personas a las que admiró y lo admiraron, ya no cuentan para nada porque nada de eso puede ya frenar su inminente cita con lo desconocido.
Si fuesemos capaces de sentir a la muerte, tendríamos una vida más plena.
Sabiendo que cualquier momento puede ser el último y que todas nuestras posesiones fisicas, todas nuestras ideologías en un instante ya no serán nada, no tendríamos ese apego estúpido y egoista que nos ancla a nuestras miserables vidas.
Fluir, en el fluir se une a la corriente de la Vida, que tiene implícita a la muerte, de instante en instante.
Soltarse es permitir que la muerte haga el trabajo de impedir la acumulación de todo aquello a que nos aferramos para sentirnos seguros y apegados a lo que nos proporciona placer.
Aceptar este morir, de instante en instante, es fluir con el ritmo natural de la Vida; y la ansiedad no tiene cabida, los ruidos cesan.