Archivo de la categoría ‘Meditación’

El cerebro estaba quieto

8/12/2009
 
Esta mañana temprano había unas pocas estrellas en el cielo y nubes blanquecinas, y con ellas advino ese intenso penetrar en la profundidad de lo desconocido. El cerebro estaba quieto, tan quieto que se podía oír el más tenue ruido, y estando quieto -y por tanto incapaz de interferir- había un movimiento que comenzaba en ninguna parte y continuaba, a través del cerebro, penetrando en desconocidas profundidades donde las palabras pierden su significado.
 
Imagen44 300x225 El cerebro estaba quieto 
Era como un viento tremendo que pasaba embistiendo, destruyendo, purificando, dejando un inmenso vacío. Había una completa y lúcida percepción y una gran fuerza y belleza.
 
 
 

Sentarse quietamente

4/05/2009

“Tal como nos lavamos todos los días, así también tiene que existir la acción de sentarse quietamente con otros o a solas. Esta soledad creativa no puede ser sustituída por la enseñanza o impulsada por la autoridad externa de la tradición o inducida por la influencia de aquellos que desean sentarse quietamente, pero son incapaces de permanecer solos. Esta soledad ayuda a la mente a que se vea con claridad a sí misma como en un espejo y a que se libere del inútil esfuerzo de la ambición con todas sus complejidades, temores y frustraciones que son el resultado de la actividad egocéntrica”.

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Meditación y Comprensión

23/04/2009

Era una buena hora para permanecer quieto, para meditar. El letargo y la quietud no marchan juntos; para estar quieto debe haber intensidad y meditación; ello es algo activo y potente. La meditación significa estar más allá de todo pensamiento y sentimiento. Entonces la meditación es un movimiento dentro de lo desconocido.

La meditación se deslizó sobre uno como una ola cuando cubre la arena. Era una meditación que iba más allá de cualquier método o forma. La meditación lo incluía todo en su movimiento,, las estrellas, el ruido, la quietud y la extensión del río. Una mente atenta es una mente vacía.

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La meditación derriba las fronteras de la conciencia; desbarata el mecanismo del pensamiento. La meditación que está atrapada en un método mutila y somete la energía. La meditación consiste en liberar energía en abundancia y, el control, la disciplina y la represión corrompen la pureza de esta energía. La meditación es la llama ardiendo intensamente sin dejar cenizas. Las palabras y el pensamiento siempre dejan cenizas. La meditación lo destruye todo, no deja absolutamente nada, ni siquiera el susurro de un deseo, y en este vasto e insondable vacío, hay creación y amor.

La meditación es el florecimiento de la comprensión. La comprensión es un rayo que destruye. La comprensión puede alterar el curso de la vida, el modo que uno tiene de pensar y actuar. Sin la comprensión no hay fin para el dolor. El dolor termina sólo a través del conocimiento propio, de la lúcida percepción alerta de cada pensamiento y sentimiento, de cada uno de los movimientos de lo consciente y lo oculto. La meditación es la comprensión de la conciencia, la recóndita y la visible, y del movimiento que se encuentra más allá de todo pensamiento.

Meditar

26/03/2009

  

La meditación es un tema esencial a lo largo de la obra de Krishnamurti. En sus escritos, charlas, conferencias o diálogos aparece constantemente y le daba una importancia extraordinaria. De todas esas obras destaca una, que podemos definir como un auténtico manual de meditación, el Diario I, que escribió durante siete meses a comienzo de los años sesenta. En él, Krishnamurti utiliza la palabra meditación unas 120 veces para decirnos lo que es la meditación, pero también lo que no es; y sólo en una ocasión el verbo meditar.

 

Meditar es vaciar la mente de todo pensamiento (Diario I, p.178, edit. Edhasa, 1978)

 

“Krishnamurti procedió a instruirnos en la forma correcta. Nos dijo que nos  sentáramos tranquilamente, preferiblemente con las piernas cruzadas y la espalda recta, de forma que la sangre pudiera circular libremente al cerebro. Primero, debíamos comprobar si el cuerpo podía estar completamente quieto, lo que eraabsolutamente importante. Si se movía debíamos preguntarnos por qué, no   forzarlo a estar quieto. Primero, debemos mirar todo y, habiendo mirado, mantener nuestros ojos cerrados y fijos en una posición, pues el movimiento del ojo induce al movimiento del pensamiento. 

 

imagen 49 450x284 Meditar

 

 Luego, la mente. Encontramos que no puede estar tranquila, estamos pensando sobre una y otra cosa, sobre la comida, el sexo, los exámenes, etc. Muchas de estas cosas podían estar ocupando nuestros pensamientos porque todavía los teníamos pendientes. Así que tenemos que terminar las cosas, ponerlas en el lugar correcto. No debemos intentar controlar este movimiento. Debemos observarlo sin decir que es bueno o malo. No hay pensamiento bueno o malo. Sólo hay pensamiento. No debemos identificar, justificar o condenar, sino simplemente seguirlo. Eso es mirarlo sin nombrarlo, sin el observador. El pensamiento es como una flor: nace, florece y muere. Cuando se le deja solo para que siga su camino natural, cada pensamiento se completa en sí mismo y llega a un final. Así que si a los pensamientos se les permite que mueran en esta conciencia sin elección, cada vez habrá menos pensamientos. Y si esto se mantiene, en cierto momento no hay pensamientos en absoluto y entonces la división entre lo interno y lo externo se disuelve causando el florecimiento de los sentidos y el despertar de la natural inteligencia del cuerpo”  (Javier Gómez Rodríguez, The Link, nº 18, mayo 2000)

La belleza de la Meditación

19/01/2009

Al despertar todo estaba tranquilo, la serenidad era sorprendente y uno se sentó para efectuar la habitual meditación. Inesperadamente, de la misma manera que se oye un sonido distante, ello comenzó quietamente, dulcemente, y de pronto estaba ahí con toda su fuerza. Al desaparecer dejó su perfume en lo hondo de la conciencia y la visión de ello en los ojos.

La meditación es esa atención en la que hay una percepción lúcida, sin preferencia alguna, del movimiento de todas las cosas -el graznar de los cuervos, el temblor de las hojas, el ruidoso torrente, la llamada de un niño, los sentimientos, los motivos, los pensamientos persiguiéndose los unos a los otros y, aún más en lo profundo, la percepción alerta y lúcida de la totalidad de la conciencia.. Y en esta atención, el tiempo como el ayer en persecución del mañana se aquieta y calla. En esta silenciosa quietud hay un movimiento inmensurable, incomparable; un movimiento que no tiene existencia, que es la esencia de la bienaventuranza, de la vida y la muerte. Un movimiento que no puede ser seguido porque no deja un sendero tras de sí y porque es quieto y es inmóvil.

Imagen42 300x224 La belleza de la Meditación

La meditación es un fenómeno increíble. Su pureza es devastadora; no deja un sólo rincón secreto donde el pensamiento pueda esconderse entre sus propias sombras. En la meditación no hay mañana. La meditación es la destrucción de la seguridad, y en la meditación hay belleza, no la belleza de las cosas que han sido producidas por el hombre o por la naturaleza, sino la belleza del silencio. Este silencio es el vacío en el cual todas las cosas fluyen y existen; y ni el intelecto ni el sentimiento pueden llegar a ello.